Etapas en el desarrollo profesional

Si tu deseo es ahondar en el verdadero propósito de tu vida debes saber que eso implica un importante ejercicio de reflexión personal. Esta es además una práctica que conviene repetir cada cierto tiempo, pues tu experiencia, trayectoria y etapa de la vida, van a incidir en gran medida en la definición de tus propios valores, recursos y capacidades.

Para poder profundizar en el conocimiento de la etapa laboral en la que nos encontramos, los autores Weiler y Schoonover han identificado seis periodos en el desarrollo de la carrera profesional, que van desde los más tiernos inicios de esta andadura hasta el final de la misma, una vez nos hayamos retirado. Es frecuente, durante este viaje, atravesar pedregosas sendas, especialmente cuando transitamos de una a otra fase azotados por elevados niveles de estrés y confusión. Sin embargo, la mayoría de los expertos coinciden en señalar que experimentarlo es esencial para continuar creciendo profesional y personalmente.

Aproximadamente entre 18-26 años | Búsqueda de la autonomía.

Esta etapa está principalmente caracterizada por la separación de la familia de origen, así como por la búsqueda y el desarrollo de la autonomía personal. Es un tiempo, por tanto, dedicado a la definición de uno mismo como individuo, al establecimiento de la estructura inicial de la vida, a la experimentación con nuevas relaciones, la independencia económica y el establecemiento de tentativas de compromiso con ciertos valores o proyectos, sabiendo que aún existe tiempo para deshacer el camino y volver a empezar. Solo algunos afortunados tienen claro cuál es su propósito.

Aproximadamente entre 27-31 años | Transición hacia la edad adulta.

Para muchos es una etapa que lleva aparejada una enorme confusión. Durante este periodo dedicamos tiempo para reflexionar acerca de las decisiones que hemos ido tomando hasta el momento y, en ocasiones, nos invade un desasosiego provocado por la sensación de que el espacio para experimentar se está agotando. Son muchos los interrogantes que nos asaltan: ¿En qué o en quién me estoy convirtiendo? ¿Es este el trabajo o la profesión que realmente deseo y quiero desarrollar? ¿Quiero vivir en este lugar? ¿Esta relación debe ser permanente?

Aproximadamente entre 32-40 años | Estableciendo compromisos.

Se trata por lo general de una etapa de relativa calma, orden y estabilidad, donde se despliegan y desarrollan las decisiones tomadas durante la fase anterior. Se establecen mayores compromisos que implican tanto relaciones familiares como laborales, e incluso con la propia comunidad. Es también un tiempo donde comenzamos a dominar nuestra disciplina. En este momento, son muchos los profesionales que tienen un propósito, un sueño de lo que quieren o desean lograr en la vida, y ponen un enorme empeño en conseguirlo.

Aproximadamente entre 41-48 años | La transición, el periodo central de la vida.

Este época se caracteriza por la denomina crisis de los 40-50 años, momento en el que volvemos a cuestionarnos todo de nuevo. Si no hemos logrado nuestros sueños, nos preguntaremos si realmente lo eran o si por el contrario, estábamos equivocados en nuestro propósito. Si los hemos alcanzado, comenzaremos a observar nuestros méritos y logros, pero también nos plantearemos qué hemos abandonado o descuidado durante el camino. Es con frecuencia una etapa de desilusión y, en la mayor parte de las personas, brota el deseo de aprovechar al máximo el tiempo que les queda, con la meta de equilibrar el esfuerzo dedicado a su carrera profesional con el aquel que demandan sus relaciones familiares y sociales.

Aproximadamente entre 49-65 años | Dejar un legado.

Esta puede ser una las etapas más productivas de la vida. Para muchos supone alcanzar el máximo nivel en el desempeño de sus habilidades profesionales y por tanto, es un tiempo en el que poder hacer realizar una gran contribución al proyecto o proyectos en los que estemos inmersos. La mayor parte de nosotros, tenemos una menor necesidad de ser liderados, guiados o conducidos. Estamos menos influenciados por nuestro ego y por el reconocimiento o la aprobación de los demás. Es momento de poner el foco en lo verdaderamente importante, de realizar una labor de  mentoring con los profesionales más jóvenes y de dejar un legado que contribuya a un mayor propósito.

Aproximadamente entre 66 y más años | Desenlace y espiritualidad.

Es el momento de reflexionar, atar cabos sueltos y, tal vez, completar el diseño de lo que queremos llegar a ser, especialmente en el ámbito personal. Aunque para ello hemos de lidiar con las posibles limitaciones de esta última etapa y con la idea de la propia mortalidad. También puede ser un tiempo ideal para transmitir nuestra sabiduría.

¿Te has identificado con la etapa que estás viviendo en este momento? En definitiva, puede que existan tantas formas de entender el propósito como personas en el mundo, y que el momento o la etapa de la vida en la que nos encontramos afecte en gran medida a su definición. Sin embargo, existe una cuestión mucho más importante: nunca es tarde para comenzar a dar forma a nuestros sueños. ¿Por qué no empezar ahora?

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