La oportunidad del intraemprendimiento

El concepto de emprendimiento ha experimentado, durante los últimos años, una auténtica revolución. Bien por iniciativa propia o impulsados por la situación actual del mercado laboral, son muchos los que se han lanzado a crear una nueva empresa o negocio, asentado en la bases de la economía tradicional o motivado por el constante desarrollo tecnológico.  Vinculado a este hecho, pero con un importante matiz diferenciador, existe otro término que  empieza a ser conocido y valorado en el panorama empresarial: el intraemprendedor.

Resulta evidente que existe una relación entre ambos,  pero ¿qué significa exactamente este último? Pues bien, podríamos decir que el intraemprendedor es aquel profesional que aun formando parte de una empresa, su función principal es la generación de ideas, propuestas e iniciativas que generen nuevo negocio dentro de esta organización y en beneficio de la misma.

Se trata de personas en constante movimiento, amantes del cambio, creativas, entusiastas, con gran capacidad de comunicación, visión de negocio y, fundamentalmente, comprometidas con la empresa de la que forman parte. Son profesionales ágiles en la identificación de tendencias y oportunidades, y apuestan siempre por la mejora de la productividad. Necesitan reconocimiento y nuevos desafíos que les motiven y les renueven la energía. Por lo general, en cuanto un proyecto comienza a funcionar, su interés se vuelca en nuevos retos.

Quizá una de las empresas más reconocidas por esta característica es Google. El célebre buscador alienta a sus empleados a que dediquen el 20% de su tiempo de trabajo a desarrollar proyectos propios. En nuestro país, el informe sobre emprendimiento corporativo que realizó el Centro Internacional Santander en 2016, detectó que esta práctica tiene una incidencia positiva en cuatro importantes áreas: el desarrollo de nuevos productos (80%), el incremento en las ventas (77%), la mejora de la imagen (57%) y la reducción de costes (54%).

Todo ello es visto por muchas compañías como una oportunidad para convertir a estos empleados en agentes del cambio. Pero también son cada vez más las empresas que se aventuran a incluir intraemprendedores entre su plantilla por la aportación de valor al resto de empleados que poseen un perfil más tradicional. De este modo la empresa incrementa su carácter innovador, reinventando no solo el negocio, sino también las dinámicas de trabajo que pudieran estar obsoletas. Al tratarse de personas con un perfil inspirador, también puede generar una nueva y estimulante atmósfera para el resto de la organización.

Las empresas, por tanto, necesitan identificar y potenciar en sus plantillas y equipos a los intraemprendedores, personas capaces de impulsar y liderar nuevos negocios alineados con el propósito de la organización. Para ello deben fomentar la autonomía de los empleados y generar las condiciones propicias que den paso a nuevos proyectos. Algunas empresas incluso facilitan parte de sus instalaciones o ajustan los horarios para que sus empleados dispongan de un tiempo para dedicar a plantear sus propuestas.

A diferencia del emprendedor, sus ideas nunca parten de cero. Estas pueden ser absolutamente originales e innovadoras, pero siempre cuentan con el respaldo y la infraestructura de la organización, viendo reducidos considerablemente tanto el riesgo como los costes. El intraemprendedor no solo forma parte del cambio, lo impulsa desde el interior.

Y tú, ¿eres un intraemprendedor?

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