El significado de la felicidad en la empresa

El estudio de la felicidad no es nuevo, de hecho, tiene una amplia tradición filosófica. Sin embargo, durante la última década, el conocimiento y la práctica de ser feliz ha ido en aumento tanto en el espacio personal como, especialmente, en el entorno laboral. Quizá sea algo lógico, al fin y al cabo, la felicidad está asociada con los buenos resultados y eso siempre es atractivo para las organizaciones. Pero…, ¿en qué consiste realmente la felicidad?

Ahondemos un poco en la historia. En la antigua Grecia, la escuela de filósofos hedonistas afirmaba que la felicidad residía en la acumulación de momentos agradables y en la satisfacción de los deseos propios del ser humano. Por su parte, los epicúreos proponían una vida feliz administrando de forma equilibrada los placeres y los dolores. Pero fueron Sócrates, Platón y Aristóteles los filósofos que más influyeron en el pensamiento de siglos posteriores, superando la concepción de la felicidad como bienestar hedónico, otorgando una mayor relevancia al desarrollo del potencial humano y cimentando el concepto de eudemonismo, es decir, la felicidad como fundamento de la vida moral.

Recientes estudios han demostrado que esta segunda categoría, la que se centra en el desarrollo de las capacidades humanas y el crecimiento personal, es la que conduce a un estado de bienestar más profundo y duradero, a lo que conocemos como auténtica felicidad.

El ser humano precisa crecer, es algo que se encuentra en nuestra propia naturaleza. Las personas, en mayor o menor medida, necesitamos percibir que avanzamos en el logro de metas importantes en nuestras vidas y que nuestra existencia tiene un propósito y un significado específico y real. Por el contrario, la felicidad fruto de una vida superficial o narcisista, en la que las necesidades y deseos son fácilmente satisfechos y el dolor o las dificultades son simplemente evitados, solo conduce a momentos de bienestar transitorios, e incluso hay estudios que sugieren que las personas que se abandonan al hedonismo, pero tienen poco o nada de significado en su vida, tienen la misma expresión en los genes que las personas que están enfrentando una adversidad crónica.

¿Cómo encaja esta corriente en nuestra vida profesional?

En primer lugar, podemos señalar que hoy, más que nunca, las empresas han de ser capaces de atraer y fidelizar el talento y, para ello, han de proporcionar a sus empleados un gran propósito compartido. Todos, especialmente los más jóvenes, queremos trabajar por algo más grande que un producto, más grande que una marca, más grande incluso que nosotros mismos. Deseamos trabajar por algo que contribuya de un modo tangible a la mejora y el bienestar de nuestra comunidad, de nuestra sociedad y de nuestro planeta. Y esto no ha de ser solo un discurso vacío, más bien al contrario, debe integrarse en el propio ADN de la organización, en todas y cada las actuaciones que lleve a cabo la compañía.

Además de asegurarse de que este propósito compartido alcanza a todos los niveles de la organización, las empresas han de aportar a sus empleados un entorno que facilite su compromiso: sentido de autonomía y responsabilidad, capacidad para expresarse y ser escuchado, sentimiento de pertenencia al equipo y a la organización, adquisición y desarrollo de competencias y crecimiento personal.

No olvidemos que la felicidad de un empleado puede generarse por sí mismo, sin estar en relación con el resto de individuos, pero es en comunidad donde se puede reflejar, contagiar y alimentar la felicidad. De la misma manera que la convivencia diaria con una persona infeliz podría contagiar a las personas cercanas, rodearse de personas alegres, positivas y comprometidas, contribuirá notablemente a que edifiquemos un patrón de felicidad estable en toda la organización.

“La más mínima cosa con significado es más valiosa en nuestra vida que las mejores cosas sin ello.” Carl Jung.

One Reply to “El significado de la felicidad en la empresa”

  1. Creo Javier que das en el clavo precisamente cuando comentas que las personas buscamos “sentido de autonomía y responsabilidad, capacidad para expresarse y ser escuchado, sentimiento de pertenencia al equipo y a la organización, adquisición y desarrollo de competencias y crecimiento personal” y yo añadiría reconocimiento y feedback. Esto implica una cultura de empresa centrada en las personas y que sepa ver que la única manera de atraer y cuidar del talento es ser capaz de que los sueños de los empleados estén alineados con los de la organización. La miopía de algunas organizaciones conduce a que los empleados, las personas, no lleven su “alma” al trabajo, lo que tiene efectos muy negativos en el clima laboral, la cultura de la empresa y en la productividad. Un abrazo. JV

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